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Cuidar equipos: de la Revolucion Industrial a la Revolucion Tecnologica

Desde siempre ha habido el debate sobre qué necesitan las personas para sentirse bien tratadas en el entorno laboral, y que eso a su vez sea compatible con la productividad y la consecución de los objetivos empresariales. El cuidado de la salud física y mental ha sido una cuestión que ha preocupado a las diferentes corrientes de management. Es por esto que hoy vamos a hacer un repaso, apoyados en el cine, sobre cómo se ha abordado el bienestar de los trabajadores a lo largo de diversas épocas históricas.

Al final del artículo, se proponen 3 ideas para cuidar la salud mental de las personas en entornos productivos.

Acompáñame en en este viaje visual por el espíritu de cada época:

Los historiadores sitúan los albores de la Revolución Industrial en otra gran Revolución: la francesa. Con las guillotinas en la calle y las antorchas a las puertas de los palacios, se dio paso a una nueva clase social emergente: la burguesía. Quizá este estamento social fue causa y efecto de la transformación del sistema productivo.

Como todo gran cambio, la Revolución Industrial trajo oportunidades y amenazas, en muchas ocasiones ambas caras de la misma moneda. Por ejemplo, permitió un gran impulso tecnológico que revolucionó la maquinaria industrial. Sin embargo, la salubridad y seguridad en las fábricas eran altamente deficientes, algo que parecía no importar a los patronos, quienes consideraban a los operarios una pieza más del ensamblaje. Si a esto le unimos el desplazamiento masivo de la población desde el campo a las ciudades, las cuales crecieron muy rápido a costa del hacinamiento y la carencia de servicios básicos de saneamiento, tenemos el terreno abonado para enfermedades tanto físicas como mentales.

Con este panorama, no es de extrañar que desde mediados del siglo XIX -recordemos que el Manifiesto Comunista fue publicado en 1848- emergieran movimientos y revoluciones sociales en busca de una mejor calidad de vida para los trabajadores y trabajadoras, llevándose por delante a diversas monarquías, periodo que culminaría en el estallido de la Gran Guerra (1914-1918).

Pero de nuevo la maquinaria capitalista iba más rápido que el cuidado de las personas en entornos productivos, por lo que pocos avances en este sentido se apreciaron desde mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del XX.

 

1854. «Sisi Emperatriz» (Netflix): Episodio 5 de la Temporada 1, titulado «Los zapatos»

En esta escena, la díscola Emperatriz Sisi, representante oficial de una de las monarquías europeas más rígidas y ostentosas del momento, visita una fábrica con el fin de «dejarse ver por el pueblo», en una época donde la mayor parte de la gente tenía pocas oportunidades de conocer físicamente a sus gobernantes. El impecable vestuario y los zapatos de la joven monarca contrastan con un lugar de trabajo donde las condiciones son brutales y los empleados, entre los que se cuentan niños y niñas, trabajan descalzos y expuestos a accidentes e intoxicaciones. Por supuesto, la escena termina en una revuelta popular ante tamaño choque social.

1919-1934. «Peaky Blinders» (Netflix). Cualquier escena 

 

Fuente de la imagen: https://www.fictionbrands.org/series/shelby-company-limited/

Ojo spoiler. La trama de Peaky Blinders nos conduce a través del primer tercio del siglo XX, mediante la historia del meteórico ascenso de su protagonista, Tommy Shelby (Cillian Murphy), desde corredor de apuestas en los suburbios de Birmingham a parlamentario británico, pasando por empresario de Industrias Shelby. Sin embargo, las factorías de este emporio no distan mucho en cuanto a condiciones de salubridad y seguridad de las vistas en Sisi Emperatriz, a pesar de transcurrir 70 años entre ambas épocas.

Quizá, gracias o a pesar de lo muy convulso que fue el siglo XX para Europa, a partir de la Segunda Guerra Mundial las condiciones físicas de los trabajadores mejoraron. La sombra del comunismo era muy alargada y amenzaba el statu quo, por lo que las democracias occidentales se esforzaron en mejorar los derechos de los trabajadores en cuanto a descanso y salud.

Sin embargo, se sustituyó hábilmente una forma de explotación laboral por otra, de manera sutil, pero inexorable.  Especialmente a partir de mediados del siglo XX, la nueva situación de expansionismo económico llevó a las personas a entrar voluntaria e inconscientemente a la rueda del consumo masivo, y por tanto de la autoexplotación feliz. ¿El precio a pagar? La salud mental, que también deviene en la física al final. Esto nos lleva a nuestra siguiente parada:

1960. «El Apartamento» (Billy Wilder)

Las personas pasaron de estar alienadas en fábricas insalubres a estarlo en oficinas modernas, donde a cambio dejaron de ser dueñas de su tiempo y de su espacio personal.

 

 

Como ejemplo, me gusta el de la película «El apartamento» . Nos situamos en pleno desarrollismo económico en EEUU y Europa Occidental. En esta película, un oficinista neoyorkino encarnado por Jack Lemmon (en el papel de C.C. Baxter) se somete a los locos deseos de sus jefes con tal de medrar en su empleo, aún a costa de prestar incluso su propio apartamento para los momentos de «esparcimiento» de sus superiores. Un ejemplo de la deshumanización y la cesión voluntaria de la propia dignidad de las personas, en favor del sistema económico y de un concepto del éxito basado en el status profesional, que aún hoy arrastramos. Esto nos nos conduce a la siguiente parada.

2026. «Separación/Severance» (Apple TV).

De nuevo 70 años después (todo es cíclico y hay hasta entidades dedicadas a estudiar ciclos históricos)  nos encontramos en una sociedad en la que el trabajo sigue en el centro de la vida de las personas,  alcanzando cotas nunca vistas en problemas de salud mental, sentimientos de soledad, saturación, agotamiento, burn out e incapacidad para desconectar del lugar de trabajo. Todo motivado en parte por la explosión tecnológica, que nos ha beneficiado y perjudicado al mismo tiempo.

España ostenta hoy un récord doloroso: somos líderes mundiales en el consumo de ansiolíticos (110 dosis diarias por cada 1.000 habitantes, según la AEMPS). No es una casualidad biológica; es el resultado de un modelo de vida basado en el «presentismo» y la ineficiencia. Estamos en lo que el filósofo Byun-Chul Han ha denominado como «La sociedad del cansancio»

 

 

«Separacion/Severance» es un buen ejemplo de esta distopía tecnológica en la que ya estamos: espacios elegantes, limpios y altamente tecnificados donde el ser humano está obligado a separar su vida personal de su vida laboral,  con el único fin de ser lo más productivo posible. Cuanto menos espacio a la vida personal mejor, y como ya no hay caciques que nos puedan dar con un látigo, se usa la tecnología para lograr la desconexión entre ambas dimensiones. 

Con este panorama, no es de extrañar que desde la pandemia de 2020 se haya producido un fenómeno silencioso conocido como la «Gran Renuncia», consistente en profesionales que renuncian voluntariamente a su empleo a cambio de ganar lo más importante: tiempo para sí mismos, su salud y su vida personal/familiar.

¿Cómo afecta esta epidemia de burn out a las organizaciones? En forma de pérdida de talento que se traduce en merma en la competitividad. Si las personas más capaces dejan de querer estar en tu empresa, ésta está abocada al fracaso antes o después.

Y como no quiero que me quede un artículo oscuro, aquí van 3 propuestas para poner a las personas en el centro de las organizaciones, de forma que éstas ganen competividad y sostenibilidad a medio plazo:

  • Formación en liderazgo

    Las empresas que se aferran a liderazgos de control antiguo descubren que el talento es el primero en marcharse, dejando tras de sí estructuras obsoletas incapaces de innovar. Por eso, ya no es tiempo de «jefes» sino de líderes que entiendan que cuidar a las personas escuchando sus necesidades personales y profesionales es una forma de mantener viva su propia organización.

  • Tecnología para flexibilizar

    El trabajo remoto o híbrido es cada vez más demandando por los profesionales, a pesar de las resistencias de muchas organizaciones ante el miedo a la pérdida de control y productividad. Sin embargo, el trabajo flexible en muchos roles permite a las personas ganar en tiempo disponible, el verdadero lujo de nuestra era, y música para los oídos de la productividad. La tecnología facilita implantar el teletrabajo dentro de una cultura de la confianza. Un log de conexión, un almacenamiento en la nube, herramientas de mensajería, SaaS de gestión de proyectos como Notion, Monday, Asana, un código QR de fichaje o una auditoría de IP son»notarios digitales» que garantizan el cumplimientos de derechos y deberes para empresas y trabajadores.

  • El Efecto Tractor de las grandes empresas

    A veces los cambios empiezan desde dentro, no tanto desde legislaciones externas. Actualmente, grandes empresas como Lild, El Corte Inglés o Inditex firman contratos con sus proveedores (normalmente pymes) donde han de cumplirse ciertas normas de carácter ESG. Esto, que a priori puede parecer dificultoso en cuanto a gestión, es realmente el verdadero motor para que todo el tejido productivo se mueva hacia la sostenibilidad social y medioambiental. Así que, si eres una pyme y vas a trabajar con un grande, enhorabuena porque estás mejorando tu organización y el conjunto del ecosistema.

Conclusión: La Selección Natural de las Organizaciones

Estamos ante una selección natural. Las empresas que no entiendan que su activo más valioso es el equilibrio emocional de su equipo, están destinadas a la extinción. El futuro pertenece a las organizaciones que cuidan a los equipos porque han entendido que el progreso solo es real si es humano.


 

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